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domingo, 12 de enero de 2014

LEER, COMPRENDER Y APRENDER



Isabel Solé, en su obra Estrategias de lectura (Graó, 1998), aborda la enseñanza de la lectura en la escuela, desde la decodificación del código hasta la lectura comprensiva a través de la cual se aprende de forma autónoma. Para ello, propone una serie de técnicas y de estrategias de enseñanza y aprendizaje dirigidas a desarrollar la comprensión lectora sobre la cual se cimenta buena parte de la capacidad de los alumnos para aprender de un modo significativo.

En concreto, en el capítulo 2 (“Leer, comprender y aprender”), la autora se ocupa de dos aspectos básicos: en primer lugar, cómo se alcanza la comprensión de lo que se lee y, en segundo lugar,  cómo a través de la comprensión lectora se aprende. En el primer punto, el proceso por el cual se construye significado a través de la lectura, Solé destaca tres aspectos claves: los conocimientos previos del lector, los objetivos o intenciones presentes en la lectura y la motivación a la hora de enfrentarnos a una lectura.

Los conocimientos previos de un lector antes de afrontar cualquier lectura le van a permitir ir conectando lo que está leyendo con lo que ya conoce para así lograr una mejor comprensión. En este sentido, en la escuela, si un niño debe enfrentarse a un texto para el cual no posee ningún tipo de conocimiento relacionado, le será sumamente difícil poderlo entender. En mi opinión, este punto es fundamental y los maestros deben ser conscientes de ello en cualquier actividad de comprensión lectora que se proponga a los alumnos.

De manera relacionada, los objetivos que se pretenden con una lectura van a determinar también la comprensión del texto. En función del tipo de lectura (una novela, una revista, un libro especializado) y de lo que se busque con ella (extraer una información, pasar un buen rato, aprender sobre un tema concreto), el lector va a poner en funcionamiento unas determinadas estrategias de comprensión. En la escuela, los alumnos deben conocer qué objetivos están presentes en las lecturas que se les proponen y deben ir aplicando, con la ayuda de sus maestros, las estrategias de comprensión más adecuadas en función de los objetivos que se pretenden alcanzar. Para ello es fundamental que los docentes conozcan estas estrategias de comprensión lectora y las enseñen a sus alumnos, individualizando y adaptando dicha enseñanza en los casos que así lo requieran.

El tercer aspecto que señala Solé en la compresión lectora es la motivación. Si un texto no es significativo para el lector, difícilmente se sentirá atraído hacia su lectura. Para que los alumnos encuentren sentido a aquello que leen deben conocer el objetivo de la lectura así como la tarea concreta que se les está pidiendo (leer para contestar unas preguntas, leer para después realizar un resumen, leer para elaborar un comentario personal). Es tarea de los docentes motivar a sus alumnos hacia la lectura proponiéndoles textos y materiales que conecten con sus intereses y estén adaptados a su edad y estado madurativo.

En la segunda parte del capítulo, la autora se ocupa de las relaciones entre la comprensión lectora y el aprendizaje significativo. Es lo que Solé plantea como “leer para aprender”. Basándose en el constructivismo y en el concepto de aprendizaje significativo que Ausubel formuló en 1963, Solé muestra que para que un lector aprenda a través de la lectura debe disponer de unos conocimientos previos que le permitan procesar la información que obtiene de esa lectura y la integre en su red de conocimientos ya existentes. De este modo el lector aprenderá y lo hará de un modo significativo, acomodando las nuevas informaciones entre sus conocimientos y utilizando todo ello cuando se deba enfrentar a una nueva situación de aprendizaje.

Este último punto me parece de crucial importancia en la escuela. Dado que entre las competencias básicas se encuentran la de aprender a aprender y la de la autonomía e iniciativa personal, buena parte de la tarea docente debe focalizarse en enseñar a los alumnos a leer de forma comprensiva a través de la aplicación de estrategias de comprensión lectora adecuadas a cada situación. Mediante la lectura comprensiva, los alumnos irán avanzando en la construcción de conocimiento de forma autónoma y personal y esta capacidad les permitirá seguir aprendiendo a lo largo de toda su vida.

En el libro Estrategias de lectura de Isabel Solé, en concreto en el capítulo 2, se abordan las relaciones entre leer, comprender y aprender y cómo el conocimiento de dichas relaciones, junto a las estrategias de lectura, es fundamental en la enseñanza de la lectura. Los profesionales de la docencia, y especialmente aquellos que se ocupan de la enseñanza de la lectura entre niños y adultos, encontrarán en esta obra interesantes formulaciones teóricas así como estrategias y recursos útiles para aplicar en el aula.

                                                         http://clubdeloslectores.files.wordpress.com/2012/02/kids_reading2.jpg


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