Isabel Solé, en su obra Estrategias de lectura
(Graó, 1998), aborda la enseñanza de la lectura en la escuela, desde la decodificación
del código hasta la lectura comprensiva a través de la cual se aprende de forma
autónoma. Para ello, propone una serie de técnicas y de estrategias de
enseñanza y aprendizaje dirigidas a desarrollar la comprensión lectora sobre la
cual se cimenta buena parte de la capacidad de los alumnos para aprender de un
modo significativo.
En
concreto, en el capítulo 2 (“Leer, comprender y aprender”), la autora se ocupa de
dos aspectos básicos: en primer lugar, cómo se alcanza la comprensión de lo que
se lee y, en segundo lugar, cómo a
través de la comprensión lectora se aprende. En el primer punto, el proceso por
el cual se construye significado a través de la lectura, Solé destaca tres
aspectos claves: los conocimientos previos del lector, los objetivos o
intenciones presentes en la lectura y la motivación a la hora de enfrentarnos a
una lectura.
Los
conocimientos previos de un lector antes de afrontar cualquier lectura le van a
permitir ir conectando lo que está leyendo con lo que ya conoce para así lograr
una mejor comprensión. En este sentido, en la escuela, si un niño debe
enfrentarse a un texto para el cual no posee ningún tipo de conocimiento
relacionado, le será sumamente difícil poderlo entender. En mi opinión, este
punto es fundamental y los maestros deben ser conscientes de ello en cualquier
actividad de comprensión lectora que se proponga a los alumnos.
De
manera relacionada, los objetivos que se pretenden con una lectura van a
determinar también la comprensión del texto. En función del tipo de lectura
(una novela, una revista, un libro especializado) y de lo que se busque con
ella (extraer una información, pasar un buen rato, aprender sobre un tema
concreto), el lector va a poner en funcionamiento unas determinadas estrategias
de comprensión. En la escuela, los alumnos deben conocer qué objetivos están
presentes en las lecturas que se les proponen y deben ir aplicando, con la
ayuda de sus maestros, las estrategias de comprensión más adecuadas en función
de los objetivos que se pretenden alcanzar. Para ello es fundamental que los
docentes conozcan estas estrategias de comprensión lectora y las enseñen a sus
alumnos, individualizando y adaptando dicha enseñanza en los casos que así lo
requieran.
El
tercer aspecto que señala Solé en la compresión lectora es la motivación. Si un
texto no es significativo para el lector, difícilmente se sentirá atraído hacia
su lectura. Para que los alumnos encuentren sentido a aquello que leen deben
conocer el objetivo de la lectura así como la tarea concreta que se les está
pidiendo (leer para contestar unas preguntas, leer para después realizar un
resumen, leer para elaborar un comentario personal). Es tarea de los docentes
motivar a sus alumnos hacia la lectura proponiéndoles textos y materiales que
conecten con sus intereses y estén adaptados a su edad y estado madurativo.
En
la segunda parte del capítulo, la autora se ocupa de las relaciones entre la
comprensión lectora y el aprendizaje significativo. Es lo que Solé plantea como
“leer para aprender”. Basándose en el constructivismo y en el concepto de aprendizaje significativo que Ausubel
formuló en 1963, Solé muestra que para que un lector aprenda a través de la
lectura debe disponer de unos conocimientos previos que le permitan procesar la
información que obtiene de esa lectura y la integre en su red de conocimientos
ya existentes. De este modo el lector aprenderá y lo hará de un modo
significativo, acomodando las nuevas informaciones entre sus conocimientos y
utilizando todo ello cuando se deba enfrentar a una nueva situación de
aprendizaje.
Este
último punto me parece de crucial importancia en la escuela. Dado que entre las
competencias básicas se encuentran la de aprender a aprender y la de la
autonomía e iniciativa personal, buena parte de la tarea docente debe
focalizarse en enseñar a los alumnos a leer de forma comprensiva a través de la
aplicación de estrategias de comprensión lectora adecuadas a cada situación. Mediante
la lectura comprensiva, los alumnos irán avanzando en la construcción de
conocimiento de forma autónoma y personal y esta capacidad les permitirá seguir
aprendiendo a lo largo de toda su vida.
En
el libro Estrategias de lectura de
Isabel Solé, en concreto en el capítulo 2, se abordan las relaciones entre
leer, comprender y aprender y cómo el conocimiento de dichas relaciones, junto
a las estrategias de lectura, es fundamental en la enseñanza de la lectura. Los
profesionales de la docencia, y especialmente aquellos que se ocupan de la
enseñanza de la lectura entre niños y adultos, encontrarán en esta obra
interesantes formulaciones teóricas así como estrategias y recursos útiles para
aplicar en el aula.

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